
El otro día les pille en plena acción.
Nueva canción de Javier Ruibal.
Menuda sorpresa encontrar este articulo en El Diario Montañés. Esto si que es un Revelarte. Aunque de nuestra amiga Gus no debe sorprendernos nada... es capaz de todo y en cuestión de arte siempre le ha GUStado revelars(t)e! Y aquí la tenemos en otra de sus facetas artísticas, esta vez de pintora. Junto con otras artistas participa en la ilustración de un libro de gastronomía, y aunque lo de la cocina también se le da bien, en esta edición lo original es que se auna receta, poesía y pintura, y ella aporta este dibujo al que no le podía faltar su característico ingrediente de color.
En estos días del año en la orilla norte son las mareas más altas, tanto que parecen que rebosan. No he podido sacar una foto mejor pero en ésta se ve como llega al límite en la playa de Los Tranquilos, la costa entera en pleamar se queda casi sin orilla. Pero seguimos aprovechando cuando se despeja un poco para buscar el baño. Todavía no nos resignamos a cambiar de temporada, por mucha marea alta que haya no nos quedamos sin orilla.
Aunque intentamos estirar al máximo el verano, el trabajo requiere ya de un poco de atención, por eso necesitamos un horario para podernos organizar... Muy indicado para el periodo post-vacacional aunque quizás lo asumamos siempre que podamos... Tenedlo en cuenta para localizarnos. Requiere mucha responsabilidad y algo de disciplina, pero puede ser fantástico por la flexiblilidad que da...
Ya en el colegio, cuando empezaba a oír música, comencé a pensar en que no quería seguir sólo escuchándola, sino en que yo quería hacerla. Con 16 años mi padre me regaló una guitarra eléctrica barata (que aún conservo) y yo mismo me hice el amplificador en una caja de madera de un tocadiscos viejo.
Mi familia pensaba que perdía demasiado el tiempo, aunque trabajaba por las mañanas en la oficina de mi padre y estudiaba por las tardes en la Escuela de Arte de Sevilla. No quise ir al conservatorio porque allí no se dan clases de guitarra eléctrica. Mi aprendizaje consistió en varias horas diarias oyendo vinilos e intentando hacer sonar mi guitarra como lo que escuchaba (Santana, Genesis, King Crimson, Yes y McLaughlin, sobre todo).
Un año después, me desplazaba diariamente a Dos Hermanas donde encontré a Juan Carlos Nieto, un chico que tocaba la batería bastante mejor que los demás, y a Juan Falero, que tocaba el bajo eléctrico. Con ellos y mi hermano Jesús, fuimos aprendiendo las escalas y haciendo temas cada vez más complejos.
Yo no quería hacer “canciones”, sino tocar temas largos que contasen una historia; complejos y cambiantes; de ritmos extraños y escalas disonantes. Los ensayos depuraron mi primera obra. Todos intervinieron en los arreglos y, a pesar de que la música nos parecía “rara”, nuestros conciertos en institutos y en discotecas siempre se llenaban con gran éxito.
Me planteé grabar una maqueta y, con un presupuesto muy limitado, entramos en PlaySur, el único estudio que había en Sevilla en los años 70’s. El estudio lo llevaban Paco Ruiz (conocido como “el niño del millón”) y Josele. Ambos, al oír nuestra música, pararon el cronómetro. Aún así, no ocupamos el estudio más tiempo de lo necesario. Todo se grabó sin corregir. No había recordings, ni efectos.
Como nuestra música no era “comercial”, las casas discográficas pensaban que no les iba a dar dinero. Aquella grabación quedó en un cajón y Khorus se convirtió en una orquesta para tocar canciones de moda en las ferias de los pueblos. Treinta y tres años después se publica nuestra suite. El tiempo demuestra que nuestra obra es atemporal. Espero que este trabajo de investigación de aquella época os llene de sensaciones, sonidos y buenas vibraciones.Fernando Carmona
